Él sobre ella

Por | noviembre 10, 2009

No seáis malpensados. Voy a comentar algo básico en un laboratorio: el uso de ácidos a la hora de ser diluídos. Hay una regla que me explicaron en primer año de carrera. A las chicas les pareció machista y a nosotros práctico. Como dijo nuestro profesor de Bioquímica : “recordad, siempre él sobre ella”. Gran consejo. Cuando se manejan ácidos en el laboratorio, a la hora de mezclar con otros líquidos se genera cierta inestabilidad. Lo más común en los laboratorios es hacer soluciones en las que se mezclan varios líquidos, entre los que están los ácidos. Normalmente las cantidades con las que se manejan no ocasionan peligro. Pero sí que puede llevarse un susto el newbiee de laboratorio. Lo mejor es añadir el ácido al final de todas los solutos (componentes de una disolución), a no ser que se contraindique o que se sepa de antemano que pueda ser más inestable que la opción anterior. Yo puedo hablar desde mi experiencia y casi todos los años surgen dudas sobre ello. La solución: él sobre ella.

No se han encontrado artículos relacionados.


3 interacciones en “Él sobre ella

  1. Pingback: CARACTERÍSTICAS DE LOS ÁCIDOS PARA GRABADO « Técnicas de Grabado

  2. Pingback: CARACTERÍSTICAS DE LOS ÁCIDOS PARA GRABADO | Técnicas de grabado

  3. avatarPedro Manganoide

    En 3º de BUP yo tuve el peor profesor de química de la historia, un tal Mangana, del que nos reíamos mucho por su apellido o cuando hablaba del “permanganato”. Por Dios, éramos niños de 15 años!… Él sin embargo era un puro amargado y supongo que ya estará muerto, porque estas personas tan corrosivas acaban comiéndose a sí mismos por dentro. “El sobre ella” repetía siempre con una risa bobalicona, ese chiste picarón le hacía más gracia a él, un adulto, que a los alumnos, que mira que a esa edad éramos un público fácil. No era difícil superarlo en ingenio y escribir en la pizarra HP (horse power) en vez de CV (caballo de vapor), o hacer juegos de palabras que toda la clase entendía menos él. Nosotros nos reíamos y él se ofendía. No me había acordado de él en más de 40 años, y ahora que lo hago es con un total desprecio. Vaya legado dejaste, majo…. y qué oportunidades perdiste para haber sido simplemente una buena persona.

    Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*