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Finde de relax

El sábado nada más levantarnos decidimos ir al pueblo a comprar comida. Bueno, más que decidirlo arrastré a la gente. Después de comer, nos fuímos a Budapest para ver lo que eran los famosos baños termales. Llegamos tardísimo, pero la culpa la tiene la camarera del restaurante en el que comimos, que conste. Era sobre las 6 de la tarde cuando entramos en los baños. Parecía una piscina a primera vista. Una cosa que me hizo gracia es que siendo un sitio tan turístico, no hubiera nadie que supiera perfectamente hablar en inglés. Tuve que ayudar a una pareja a comunicarse con una de las chicas que están para "ayudar" porque no sabían como decirle si había algún sitio donde podían comprar unas chanclas.
Los vestuarios son curiosos. Hay taquillas, pero no llave con qué cerrarlas. Lo sé de seguro porque volví a preguntar después de haber bajado. Una vez en los baños, nos metimos en el primero. Era una piscina que tenía la atracción de que en el medio se generaba una corriente y ibas dando vueltas como una lavadora sin tener que nadar. Allí Ana me advertió la cantidad de españoles que había. ¡En un momento parecía una piscina de verano española!.
Después y corriendo, porque afuera del agua hace frío en comparación, fuímos a los baños de dentro. Allí había baños a 34, 38, 40º C. Pero el que más me gustó fué el de 15º C: cómo me recordaba a las pozas de los ríos ó al mar en Abril. Genial. Además, la sensación de entrar desde 38º C a 15º C es indescriptible. Después seguimos en las distintas saunas. Pero no muy tarde nos echaron porque cerraban la parte de dentro. No estuvo mal la experiencia. Tan sólo era un poco sospechosa la cierta turbidez del agua en algunos baños.
Ya cuando salimos, tomamos algo en una terracita en la plaza donde se encuentra la Ópera en Budapest y recorrimos un trozo de la avenida Andrassy. De ahí, a coger el tren para Gödöllö.
Esa noche cenamos un Gyro. es como un kebap pero de origen griego. Se suele tomar cuando acabas de salir de fiesta. Luego por la noche intercambiamos fotos del día anterior.
Al día siguiente nos volvimos a reunir. Ana se iba el lunes para España y sería el último día aquí. Después de comer estuvimos viendo una peli. Por último fuimos a cenar a un pub tipo ingles. Yo tomé un filete de ternera cubierto de aros de cebolla. Pero cuando digo cubierto es cubierto. Increíble. Al final de la noche Claudia dijo que tenía que pasar a comprar algo a un super. Pues el domingo de un puente a las 22:30 había un super como un carrefour abierto. Y me dijeron que estaría abierto toda la noche. Están locos estos húngaros. Con la de paseos que me he dado durante la semana para encontrar  un sitio donde comprar comida más allá de las 6 de la tarde.
El resto del finde, excepto salir con Tibor y Antonello a correr, casi no he salido. Tenía que organizar el trabajo, leer separatas…y limpiar el pisito este donde vivo.