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De vuelta y potenciando la inteligencia

Después de un par de semanas de relax, vuelve el blog de laboratorio a estar operativo. Para comenzar a engrasar un poco las oxidadas teclas, os cito directamente un artículo que me ha llegado por correo sobre la interacción de ciertos microorganismos que pueden mejorar la inteligencia. Sin más preámbulos os dejo el artículo y el enlace de la fuente de dicha información. Cada día la naturaleza me deja más perplejo.
Mycobacterium vaccae
Un equipo de investigadores a cargo de la profesora Dorothy Matthews de The Sage Colleges de Troy, Nueva York, realizó un estudio donde pusieron en evidencia que los animales que estuvieron en contacto con la bacteria Mycobacterium vaccae demostraron una mejor capacidad para aprender nuevas tareas y niveles más altos de serotonina (compuesto químico cerebral asociado al estado de ánimo).
Según la investigadora, M. vaccae es una bacteria que vive en la tierra y es muy posible que las personas la ingieran o la respiren cuando conviven un tiempo en contacto con la naturaleza.
En investigaciones previas, se pudo demostrar que la bacteria en cuestión estimulaba en ratones el crecimiento de neuronas, lo que ocasiona una mejora en los niveles de serotonina y una reducción de la ansiedad. Se cree que la serotonina podría tener un papel en los procesos de aprendizaje.
Es por esa razón que los científicos decidieron realizar una investigación para ver si la bacteria Mycobacterium vaccae podría mejorar la inteligencia.
Mathews y su equipo realizaron una serie de ensayos con dos grupos de ratones, basándose en ésta hipótesis. Al primer grupo se le ofreció la M. vaccae viva, mientras que al segundo grupo se lo mantuvo aislado del patógeno. Luego se colocaron a los ratones en un laberinto y pudieron ver que los ratones del primer grupo (los alimentados con la bacteria viva) atravesaron el laberinto el doble más rápido y de manera más tranquila que los ratones del segundo grupo.
En un segundo ensayo con los mismos ratones, a los que se les había alimentado con la bacteria viva esta vez no se les ofreció, y se pudo ver que aunque los ratones corrieran más despacio que la primera vez, aún así pudieron superar a los ratones que estuvieron aislados del patógeno.
"Creemos que estos resultados son importantes porque sugieren una relación entre los microbios y la función cerebral", indicó la profesora Matthews. La experta manifestó que se podría decir que pasar tiempo en contacto con la naturaleza, donde se encuentra la M. vaccae sería positivo para los seres vivos.
La investigación fue presentada durante la conferencia anual de la Sociedad Estadounidense de Microbiología realizada en San Diego, California.