Enlazando el dolor y la genética

Por | marzo 9, 2010

Los genes de nuevo tienen que ver con algo que nos asusta: el dolor. Los investigadores dirigidos por el genetista clínico Geoffrey Woods, del Instituto Cambridge de Investigación Médica del Reino Unido, examinaron el ADN de 578 personas con osteoartritis dolorosa. Woods y sus colegas buscaron variaciones genéticas que podrían estar vinculadas con cuánto dolor sufre un paciente. Es una medida subjetiva, pero en la actualidad es lo mejor que los investigadores pueden tener.
El equipo encontró que las personas que tuvieron mayores niveles de dolor fueron más propensos a llevar una base de ADN particular, una A en lugar de una G, en un lugar específico en el gen SCN9A.
Los investigadores también analizaron la variante genética en 186 mujeres sanas que habían sido evaluadas sobre la base a sus respuestas a una serie de estímulos dolorosos. Las mujeres con mayores respuestas fueron más propensos a tener la variante A en lugar de la G.
La variación genética afecta a la estructura de una proteína que se encuentra en el exterior de las células nerviosas y permite la entrada de sodio en los estímulos dolorosos. Esto ocasiona el envío de un mensaje de dolor al cerebro.
La verdad es que me parece alucinante que un simple SNP tenga la culpa de tener más o menos dolor. Pero así es la genética.

Fuente: Body & Brain
Escuchando: Hablando con científicos

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3 interacciones en “Enlazando el dolor y la genética

  1. avatarJuan

    Investigando más sobre esta variación genetica serviría seguramente como inversión para que en un futuro, la humanidad se ahorraria mucho dinero en cuidados paliativos ¿ó no?.

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  2. doctorGENoma Post author

    Ya me gustaría que se invirtiera en ciencia tanto como las investigaciones dieran de sí. El problemas siempre está en el dinero y lo que cada país dedica a la investigación. Contestando a Juan, desgraciadamente el bien de la humanidad está siempre por debajo de los intereses económicos. Paradójico pero cierto, ya que sin humanidad no habría mercado. No interesa ni a los gobiernos ni a las empresas farmacéuticas, que son las que mueven el cotarro.
    Minipunk, lo siento pero tendrás que sufrir un poco más porque se me ocurre una terapia con RNA de interferencia pero el problema sería que no sentirías nada (siempre y cuando esa proteína fuera en realidad la causante de enviar la señal de dolor al cerebro) ya que inhibiría la transcripción del gen.
    Gracias por los comentarios.

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